viernes, 1 de noviembre de 2013

Si es posible tener un salario mínimo de 600 dolares


Una vieja aspiración de los gremios sindicales es contar con un salario básico de 600 dólares, es decir similar al costo de la canasta familiar básica. Esta aspiración podría ser posible pero se necesitan grandes reformas, muchas de estas generan controversia porque entran en contradicción con las conquistas laborales que estos mismos gremios han apoyado históricamente.

Entre estas: habría que eliminar el décimo tercero, décimo cuarto, fondos de reserva y los costos por despido. Además de modificar los impuestos patronales (conocidos en otros países como parafiscales) de tal manera que la afiliación al IESS la paguen los mismos empleados en función de una tarifa única, relegando al empleador a simplemente un agente de retención, quien en caso de no traspasar estos valores al Estado debería ser sancionado penalmente.

Un grave problema de la legislación laboral actual es que esta fija un salario mínimo que no sincera el costo de contratar personal, el costo de tener un empleado en Ecuador no es el mínimo, 340 dólares mensuales. El costo de contratar al empleado en el país es superior a 500 dólares mensuales y por consiguiente el ingreso del trabajador que gana el mínimo es también bastante mayor a lo que hoy se denomina como salario básico o mínimo, por lo tanto es absurdo continuar con el engaño social y afirmar que Ecuador se tiene un salario mínimo de 340 dólares mensuales y que resulta insuficiente.

En el gobierno de Rafael Correa además del concepto de salario mínimo también se ha introducido el concepto de salario digno, aquel que se debe pagar para poder declarar utilidades, si bien el objetivo de este es otro, este en parte transparento el costo de tener un empleado pues este se calcula sumando los salarios mensuales ordinarios, el décimo tercero, décimo cuarto, fondos de reserva y dividiendo para doce, con lo que se obtiene un salario más acorde al costo efectivo de la mano de obra en el país.

Al inconveniente de la falta de transparencia de los costos laborales se le suma que el actual sistema laboral en Ecuador es sumamente complejo y rígido, esto deriva en que no se garantice la máxima utilidad del empleado y tampoco la del empleador. Empezando por el empleado, en el actual sistema laboral ecuatoriano más del 20% del ingreso de un empleado formal (décimo tercero, décimo cuarto, fondos de reserva) es confiscado temporalmente por disposiciones del Estado que son absurdas, esto tiene un costo financiero para el empleado y una utilidad financiera para el empleador, pues si el décimo tercero, cuarto y fondos de reserva fuesen parte del salario ordinario y estos valores se ahorrarían a disposición del empleado, existiría una utilidad financiera para el trabajador.

En la actualidad no tiene lógica alguna que el salario de un trabajador no sea igual mes a mes, pues es absurdo que se pague más en diciembre o cuando los niños van a entrar al colegio. Para empezar, no todos los trabajadores tienen hijos que asistan al colegio, por lo tanto es errado pensar que se gaste necesariamente más en esos meses, Septiembre en la sierra y Abril en la costa. Segundo, si nos basamos en la costumbre es cierto que si se gasta más en Diciembre, pero esto en una economía moderna no es problema alguno pues existe acceso al crédito, si el salario fuese igual mes a mes para consumir más en las festividades navideñas simplemente se pasaría la tarjeta de crédito y se diferiría a 12 meses los consumos navideños.

Para el empleador eliminar los sobresueldos sería positivo porque así el salario se ajusta a la productividad del trabajador y este puede pagar más cuando percibe resultados positivos, en lugar de pagar más en ciertos meses del año por una disposición burocrática que no tiene coincidencia alguna con el ciclo de su negocio, pues cada empresa es distinta y la legislación debería permitir mayor flexibilidad.

En la misma lógica ya mencionada, traspasar los impuestos parafiscales del empleador al empleado sería muy beneficioso, ya que se transparenta el costo de contratar personal, lo cual ayuda inmensamente al microempresario, quien producto de que su capital de organización es limitado no es capaz de cuantificar el verdadero costo de la mano de obra o planificar un flujo de caja irregular para el pago de salarios cuando ya empiezan a crecer y contratar personal, por lo tanto es muy proclive a violar la actual ley laboral.

Por otra parte que sea el empleado quien pague exclusivamente el seguro social generaría mayor conciencia sobre el derecho que se está adquiriendo cuando estos recursos son retenidos para en un futuro obtener un beneficio importante como es una jubilación, la cual en realidad debe de ser percibida como salario diferido y no como un impuesto sino más bien como una contribución que le traerá grandes beneficios.

Un elemento clave es que la renta por vejez debe de ser estrictamente proporcional al esfuerzo realizado durante toda la vida, por lo tanto se debería de tener un sistema de cuenta de ahorro personal para cada trabajador, que sea de libre disposición al cumplir la edad mínima de jubilación y que en caso de no poder ser cobrada sea heredada por hijos y/o conyugue.

La edad mínima para la jubilación debería ser fijada en función de la esperanza de vida, por ejemplo sería razonable que la edad mínima de jubilación se establezca como el 85% de la esperanza de vida del país, es decir en la actualidad hablaríamos de una edad mínima de jubilación a los 65 años, pero en un futuro la edad de jubilación sería mas alta cuando la esperanza de vida se haya incrementado lo que permite no poner en riesgo la sostenibilidad del sistema de pensiones.    

Importante también sería que el aporte al IESS sea modificado en su composición y en su función, este debería de tener sólo dos destinos, el primero el fondo de ahorro para la jubilación y el segundo un seguro de desempleo. A este segundo beneficio, se podría acceder tras un determinado número de aportes y por un periodo de tiempo limitado, que cubra sólo un periodo de tiempo razonable para la obtención de un nuevo empleo, es decir obviamente hay que seguir principios económicos de tal manera que no exista riesgo moral, el seguro debe de cubrir principalmente el desempleo friccional y no el desempleo estructural que es consecuencia de tener una economía con un ingreso per capita bajo con una mano de obra poco calificada ante el abandono histórico a la educación. De hecho debería de ser requisito incribirse en cursos de capacitación continua si se esta recibiendo el subsidio de desempleo.

La existencia de un seguro de desempleo elimina la necesidad de tener indemnizaciones por despidos. Los despidos no deben ser vistos como una política malvada de los empresarios, sino como una decisión lógica que conduce a obtener eficiencia, hay que recalcar que no existe empresario al que le guste tener que despedir a un empleado frecuentemente, primero por vínculos sentimentales y segundo por un tema de eficiencia pues tener alta rotación de personal a la larga es mas costoso en términos de curvas de aprendizaje y entrenamiento del personal.

En la actualidad la liquidación de un empleado es sumamente costosa, y eso hace quebrar al empresario, quien debe de cubrir dichos rubros con dinero que va más allá de lo que creía que invertía inicialmente, pues la realidad es que muy pocos empresarios (sobre todo los micro-empresarios) tienen en cuenta el costo que implica liquidar un empleado cuando el negocio va mal, lo cual es recurrente si se toma en cuenta que solo 2 de cada 10 emprendimientos logra tener éxito.   

A diferencia de la legislación vigente, el aporte para el IESS no debería de incluir rubro para la salud, pues esta es una obligación del Estado que se debería de financiarse con impuestos ordinarios del Gobierno Central (ver El absurdo Sistema de Salud Pública en Ecuador) como el ICE, IR, o IVA (este último debería de incrementarse para compensar recursos que se perderían por la eliminación del seguro de salud del IESS), de tal manera que tal como se hace con la educación la salud también debería ser gratuita para todo el que lo desee, pero también privada para todo el que lo desee con el fin de que el sistema no se congestione.

Un calculo algo elemental pero ilustrativo (se necesitan estudios a profundidad), determinaría que el aporte al IESS a pagar por parte del empleado podría ser de alrededor del 15%, del cual el 12% se destinaría al fondo de ahorro para la vejez, mientras que el 3% restante financiaría el seguro de desempleo.

Con los supuestos de un salario mínimo de 600 dolares (que se ajuste a la inflación anual + un aumento por aumentos en la productividad del país), una rentabilidad del fondo de ahorro del 6% (Interés que están pagando los bonos del Estado), una edad de jubilación de 65 años (85% de la esperanza de vida actual) y 300 aportes como mínimo, el equivalente a trabajar 25 años osea el 38% de la esperanza de vida, el sistema de pensiones se hace sostenible, a continuación una tabla que ilustra lo manifestado (Dar clic para ampliar la imagen).


Como es claro si se estableciera un salario mínimo de 600 dolares conjunto a las reformas antes mencionadas, el trabajador ecuatoriano saldría muy beneficiado pues primero aumenta inmediatmente su capacidad de consumo, en la actualidad el salario digno es de 425 dolares, lo cual es inferior a los 510 dolares que seria el sueldo neto luego de realizar aportes al IESS. Así mismo esta reforma incrementaría el ahorro para la vejez, lo cual en términos macroeconomicos es muy importante porque ayuda a aumentar el ahorro de toda la sociedad y por ende los niveles de inversión que hoy en gran medida se canalizan por medio del BIESS.

Para que la ley laboral sea de fácil aplicación un elemento importante que debería de tener el sistema laboral ecuatoriano es la posibilidad de contratar personal por días, se podría establecer un recargo para este tipo de contratación, por ejemplo el contrato diario podría establecerse en el equivalente al 6% del salario mínimo mensual, es decir bajo el supuesto de un salario mínimo de 600 dolares, el jornal diario de 8 horas se establecería en 36 dolares.

El establecimiento del contrato diario no tiene porque implicar la ausencia de contar con seguridad social por parte del empleado, este facturaría el día de trabajo a su empleador temporal y este al igual que en un contrato de empleo fijo retendría el aporte al IESS para posteriormente realizar el aporte, si este no lo hace como ya lo mencione en un inicio sería enjuiciado penalmente.

Es claro que en una economía para que las cosas funcionen bien, no solo se necesitan sanciones sino también incentivos, por lo tanto las retenciones del IESS deberían constituir el equivalente a IVA de compra, es decir la declaración del IVA para una empresa debería ser IVA de venta menos IVA de compra y menos un proporcional de las retenciones laborales, con lo cual claramente se reduce el IVA para las empresas que se dedican a actividades intensivas en mano de obra incentivando así a este tipo de emprendimientos.

Los costos de esta reforma serían, por parte del empleado el renunciar a los beneficios que suponían los costos por despido para el empleador, sin embargo con la existencia de un seguro de desempleo esto se ve compensado. Por otra parte para el empleador el costo es tener que pagar un salario más alto, pero el beneficio esta en tener un sistema mucho más simplificado, así mismo podría deducir mayor IVA, ademas es un gran beneficio tener un esquema mas flexible para la contratación de personal.

El gran problema de la legislación laboral ecuatoriana actual es que solo se legisla para el que tiene empleo formal, lo cual en realidad es una minoría. El realizar cambios en el Codigo de Trabajo de tal modo que quien tiene un trabajo temporal pueda acceder a tener seguridad social, básicamente una pensión para la vejez en el futuro, sería un gran avance. En un post anterior (Análisis probabilistico sobre la informalidad laboral ) se determina técnicamente quienes son los más afectados por la informalidad laboral.

En cuanto a la fijación del salario mínimo, este inicialmente sería de 600 dolares pero sin duda debería tener ajustes anuales que como mínimo sean equivalentes al nivel inflacionario y un adicional por aumentos de productividad. Si bien debe haber un salario mínimo general también debe de determinarse varios salarios mínimos función de la actividad económica. Pues existen ramas de la economía en la cual la informalidad laboral es bastante menor, por lo tanto dichos sectores si están en capacidad de pagar más, ahí es donde los sindicatos por rama de actividad deben de negociar mínimos sectoriales con las asociaciones de empleadores.     

En conclusión es claro que urgen cambios en el Código de Trabajo y otras leyes que existen en Ecuador, que de hecho se van a discutir en la asamblea nacional sin embargo la consigna debería ser maximizar salarios y simplificar el sistema para que la informalidad laboral sea eliminado, con lo cual se combatiría la pobreza de una manera más efectiva. Es así que los gremios sindicales deberían de reflexionar sobre sus supuestas conquistas laborales, lo importante al fin de hora es maximizar ingresos netos y tener fondos suficientes para la vejez por lo tanto los sobre sueldos, fondos de ahorro obligatorio, o costos por despido deberían de dejarse a un lado, son "derechos" para una minoría de la población que despojan de los verdaderos derechos a la mayoría de los ecuatorianos.

1 comentario:

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