jueves, 29 de mayo de 2014

La Clase Política y la reelección indefinida




La constitución de Montecristi, aprobada en el año de 2008 bajo referendo popular por el 63% del electorado, sin duda que no es perfecta y puede ser modificada, pero no hay duda de que esta fue un gran avance para la democracia ecuatoriana. Una de las principales razones por la cual la Constitución mejoro la democracia es por qué en ella se limitó el poder de unos pocos, la Clase Política, frente al de las grandes mayorías.

Para limitar el poder de la Clase Política, también conocida como la partidocracia, Montecristi impuso la prohibición a la reelección indefinida, una limitación en todo cargo de elección popular, pues en el pasado la reelección era únicamente una prohibición para la presidencia, algo absurdo ya que los políticos si podían eternizarse en cualquier otro cargo de elección popular, de hecho ocurrió y ha sido uno de los grandes lastres de la "democracia ecuatoriana" pues han existido una serie de caudillos locales y eternos legisladores.

La prohibición de reelección por mas de un periodo para todo nivel de elección popular es necesaria porque con el pasar del tiempo impide el retorno o el nacimiento de una nueva partidocracia, impidiendo que políticos como: Rafael Correa (Alianza País), Jaime Nebot (PSC – Madera de Guerrero), Andrés Páez (ID, hoy CREO), Lourdes Tiban (Pachakutic), Dalo Bucaram (PRE), Gilmar Gutierrez (PSP), Marco Ponce (AP, hoy SUMA), Lucia Sosa (MPD) gobiernen indefinidamente a los ecuatorianos desde los distintos estamentos del poder: presidencia, alcaldías, prefecturas, asamblea nacional, consejos provinciales, etc.

Lejos de las preferencias políticas que se profesen, todos los nombres citados anteriormente son personajes que para el 2017 no podrían reelegirse al mismo cargo que hoy ostentan, a menos de que se enmiende la Constitución como propone el oficialismo. Es así que independientemente del espectro político que se defienda, la Constitución de Montecristi fortalece la democracia y va en detrimento de la eternización de la partidocracia, al permitir que constantemente nuevos políticos surjan al interior de los partidos y movimientos.

Es clave entender que en una democracia los ciudadanos votan por ideas y no por sujetos, es decir en democracia los partidos políticos profesan ideologías, por lo tanto los partidos no deberían de tener propietarios que luego mueren políticamente con estos como es el caso de la Izquierda Democrática con Rodrigo Borja -retiro voluntario de la política- o el PSC con León Febres Cordero. La historia de Ecuador demuestra que no existe partido o movimiento político desde el retorno a la democracia (1979) que haya logrado captar la presidencia de la república con dos distintos candidatos, por lo tanto es claro que no han prevalecido las ideas sobre las personas, lo que demuestra una fragilidad inmensa de la democracia ecuatoriana.

Siguiendo el lineamiento de que la democracia no es elegir gobernantes sino políticas públicas, es importante la reflexión de Simón Bolívar quién dijo:



Una reflexión sin duda de muy avanzada para su época, pero muy acorde a lo dicho mas actualmente por Pepe Mujica "La reelección indefinida es monarquica" o lo propio dicho por el presidente Correa quien en reiteradas ocasiones ha manifestado que "Todos somos necesarios, pero nadie es imprescindible" lo cual incluso iba en concordancia con el mensaje publicitario de su última elección en donde montado en su bicicleta manifestaba estar solo de paso por el poder.

Quienes hoy apoyan la reelección indefinida argumentan que el pueblo es siempre quien elige y que ningún candidato puede permanecer en el poder sin el aval de la mayoría, sin embargo dicha argumentación es una falacia, o por lo menos lo es para todas las dignidades distintas al de la presidencia donde si se ha permitido la reelección indefinida. Ejemplos de actores políticos que permanecen más de 8 años en el poder y sin el aval de la mayoría (50% + 1) hay muchos, por lo tanto cabe citar algunos, nuevamente sin sesgo partidario.

Esta por ejemplo Lucia Sosa, prefecta de Esmeraldas, quien permanece en el cargo desde 2005 y en la última elección para la prefectura fue reelecta con poco menos del 40% de los votos válidos, siendo así que el 60% de la población no voto por la reelección de dicha autoridad sino por otros candidatos que dividieron el voto entre estos. En Loja se tiene otro ejemplo, Bolívar Castillo quien en el 2014 es nuevamente electo alcalde de su ciudad pero con apenas el 30% de los votos válidos, siendo que esta será su cuarta alcaldía y para la cual no tiene el apoyo mayoritario de sus conciudadanos. 

En el legislativo hay casos como el de Dalo Bucaram, asambleísta de votación nacional quien con apenas medio millón de votos aseguro la reelección de su curul, cuando el padrón electoral de 2013 supero los 11 millones de habitantes, es decir se puede obtener una reelección con menos del 5% de los votos del padrón, en función de lo anterior cabe preguntar ¿Acaso tener asambleístas que se reelijan indefinidamente con votaciones minoritarias es deseable en el largo plazo?

Si se analiza la composición de la Asamblea Nacional se puede apreciar que esta es una una colcha de retazos compuesta por figuras políticas que en el pasado pertenecieron a agrupaciones que momento dado mantuvieron amplias mayorías y que con el paso del tiempo fueron declinando. Ese es el caso de Cinthya Viteri por el partido Social Cristiano, hoy Madera de Guerrero, o el de Andrés Páez quien en su tiempo no dudo en subirse al tren del auge de la Izquierda Democrática y hoy en su afán de mantener su curul se ha montado en la ola de CREO, agrupaciones con ideologías totalmente contrapuestas.   

De hecho, no se puede dejar de lado que un número nada despreciable de la actual asamblea tendría prohibición a reelegirse en el cargo para el año 2017, a menos de que se enmiende la Constitución lo que expone un claro conflicto de intereses y rompe el principio ético de que una regla no se debe modificar para beneficiar a uno mismo. La lista a continuación detalla los nombres de los asambleístas que sacarían provecho inmediato de esta modificación (dar clic para ampliar imagen):


Como se ha demostrado la prohibición de la reelección indefinida es sustancial dentro de la Constitución de Montecristi y la estructura del Estado ya que esta es la que impide que la partidocracia gobierne en Ecuador indefinidamente, ya sea con la mayoría o incluso sin ella, pues brinda los incentivos para que exista un recambio de políticos con el pasar del tiempo lo que obliga a que las agrupaciones políticas representen ideas antes que personas.

Importante mencionar que la renovación de políticos promovida desde la institucionalidad jamas ha ocurrido en Ecuador por lo cual no se puede argumentar que la figura de la limitante a una sola reelección sea equivoca dentro del marco jurídico, las transitorias de la misma Carta Magna del 2008 establecieron borrón y cuenta nueva en el conteo de los periodos de gobierno, lo que ha implicado que la limitante de periodos de gobierno de máximo 8 años solo opere a partir de 2017, por lo cual las enmiendas propuestas por el oficialismo son en realidad una vuelta al pasado.

Lo mas grave del Ecuador actual es que todas las agrupaciones políticas, sin excepción alguna, tienen rabo de paja y poca calidad moral para oponerse a la reelección indefinida, pues todas tienen entre sus miembros o han estado fuertemente vinculados a personajes que han ejercido el poder en los mismos cargos por un lapso mayor a 8 años, periodo máximo por el cual la Constitución de 2008 limita el ejercicio de funciones en cargos de elección popular.

Importante señalar que el oponerse a la reelección indefinida no es una causa de ciertos partidos políticos como electoralmente se promociona, pues hay políticos como Guillermo Lasso (CREO), ex candidato perdedor a la presidencia, quien se opone a la reelección de Rafael Correa porque este ya superaría la década de estar en el poder. Sin embargo este mismo en las elecciones locales de enero de 2014 no dudo en apoyar a Jaime Nebot quien ya ha ocupado el cargo de la alcaldía por más de 13 años y con su nueva reelección llegara a los 18 años en el poder, periodo de tiempo más prolongado que el gobierno del difunto Hugo Chavez.

Esta también el caso de SUMA (Mauricio Rodas) quien pese a identificarse como un movimiento "Nuevo, moderno y de futuro" y haber también manifestado dentro de su discurso el oponerse a la reelección indefinida, tiene dentro de sus miembros a caudillos locales como Jorge Zambrano, quien ha sido electo cuatro veces alcalde de Manta, lo cual evidencia que el discurso político simplemente se acomoda a las conveniencias del momento de cada actor político.

En conclusión, es evidente que modificar la prohibición a la reelección que impuso Montecristi abre la puerta para permitir la erupción de una nueva partidocracia y la instauración de reyezuelos que se eternicen en el poder, pues es claro que dejando de lado sesgos ideológicos o partidarios la limitación a la reelección indefinida tal como lo establece la actual Constitución impide que los actores políticos puedan eternizarse en cargos como: presidencia, alcaldías, prefecturas, asamblea nacional, consejos provinciales, etc. Por lo cual es claro que independientemente de cualquier análisis jurídico o constitucional que se haga, eliminar la prohibición a la reelección indefinida es una marcha hacía el pasado que beneficia exclusivamente a la Clase Política y que perpetua el gobierno de las personas sobre el de la ideas y las políticas de Estado.  

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