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domingo, 17 de septiembre de 2017

Crítica a la Evaluación de Impacto de las #EscuelasDelMilenio por parte del Ministerio de Educación y a su mal uso comunicacional


La evaluación de impacto de programas de política pública es una herramienta que busca identificar si una política pública ha tenido el efecto deseado para el cual la intervención fue diseñada. Si bien una evaluación de impacto se sustenta en parámetros técnicos y el uso de herramientas científicas tales como el análisis estadístico y los planteamientos de experimentos o cuasi experimentos, la discrecionalidad y compromiso ético del investigador es un factor que puede determinar los resultados. 

Para evitar los malos usos de los datos y motivar conclusiones erróneas sobre ciertas observaciones, es vital tomar considerar todos los elementos que intervienen en un fenómeno y contrastarlos con los que han sido considerados para el estudio, sobre todo los que se omiten para realizarla. Por eso, es necesario que en la academia existan muchos estudios relacionados a la misma temática.

El pasado mes de agosto, el Ministerio de Educación del Ecuador (MinEduc) publicitó mediante evento público la denominada "Evaluación de Impacto del programa de las Escuelas del Milenio", a cargo del economista Juan Ponce de la Flacso. Estudio que habría sido contratado por el MinEduc con un crédito no reembolsable del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del cual también se tendría asistencia técnica proveniente de expertos del mismo BID.

El estudio pretende evaluar matricula y rendimiento académico en dos de las cuatro áreas fundamentales de los estándares educativos: Lenguaje y Matemáticas. Los resultados del estudio concluyen que no se encuentra ningún impacto en la matrícula, mientras que en el rendimiento académico sí se encuentra un efecto de 0.5 desviaciones estándar en Matemáticas y ninguno en Lenguaje. Sin embargo, las declaraciones se centraron en un discurso que logró unificar los titulares en una idea simple y falsa: "Las Escuelas del Milenio no cumplieron su objetivo".

En cuanto a lo comunicacional, sorprende que el MinEduc jamás haya pedido una rectificación sobre titulares que no son exactos y que se contradicen con lo anunciado por el Ministro Fander Falconi en días previos. Tan solo unas semanas antes de lanzar el mencionado estudio, el Ministro aseveró: "yo ya tengo una evaluación preliminar de la Unidades del Milenio, la voy a anunciar en 2 o 3 semanas, relacionado con dos aspectos: cobertura y mejora del rendimiento, y en los dos aspectos sale una evaluación bastante positiva, entonces estamos hablando de modelos exitosos".


lunes, 23 de enero de 2017

Libre ingreso a la Universidad

La propuesta del libre acceso a la universidad mediante la eliminación de la Senescyt y/o la correspondiente prueba de ingreso a la universidad, ENES, caen en el populismo.  Los candidatos no dan detalles y no responden ¿Cómo sería el sistema de selección para el ingreso a la universidad en su gobierno?

Lo primero que cabe mencionar es que los cupos en el sistema universitario público y más en ciertas carreras en específico son limitados. Por ejemplo: para medicina en la Universidad Central solo se ofertan 100 cupos. Esto, quiere decir que independientemente del método de selección que se utilice, si un mayor número de bachilleres, casi 3,000, aspira a estudiar dicha carrera en aquella facultad, habría estudiantes que no lo puedan hacer. Por ende, cabe siempre tener un método de selección para definir quienes sí entran, y quienes buscan otra opción – otra universidad, otra carrera, o definitivamente no estudiar-.

Cuando se piensa en los métodos de selección para el ingreso a una carrera universitaria, se tiene que una opción es por orden de llegada. Es decir, que se haga una fila y que sean las primeras 100 personas que llegan a la Facultad de Medicina en la Universidad Central quienes obtengan el cupo. Otra opción, es escoger al azar por medio de una lotería, es decir poner los nombres de todos los aspirantes en una bolsa y que se escoja uno por uno hasta agotar los cupos disponibles.

Por último, se tiene las pruebas de ingreso a la universidad, que, si bien no son perfectas, son el método más civilizado y justo que se ha diseñado para determinar que aspirantes deben ingresar y cuáles no. Se toma el mismo examen a todos los aspirantes y se ordenan sus resultados del mejor al peor. Esto es lo que ocurrió en medicina para la Universidad Central en 2014, en donde el menor puntaje para ingresar fue de 950. Hubo otras carreras donde se requirió de menores puntajes para obtener un cupo, por ejemplo para Ciencias del Leguaje y Literatura en la misma Universidad Central se ingreso con 756 puntos.